miércoles, 23 de enero de 2019

Ácido Fólico Contra La Espina Bífida


En un artículo publicado en The New England Journal of Medicine del 12 de Julio de2007, investigadores de las universidades canadienses de Laval, en Québec, British Columbia, en Vancouver, Manitota, en Winnipeg, Dalhousie, en Halifax y de la Universidad internacional de Florida, EEUU, se proponen evaluar la prevalencia de los defectos del tubo neural tales como la espina bífida abierta, la espina bífida oculta y la anencefalia, a partir de 1998, año en el que la fortificación con ácido fólico de una gran variedad de alimentos derivados de los cereales (todo tipo de harina blanca, pasta enriquecida y harina de maíz) comenzó a ser obligatoria por ley en Canadá (el aporte diario de ácido fólico recomendado es de 1000 microgramos para los adultos).

La población estudiada incluye nacimientos vivos, abortos y gestaciones interrumpidas por la existencia de anomalías congénitas fetales entre las mujeres residentes en siete provincias del Canadá desde 1993 a 2002. Sobre la base de los resultados obtenidos trabajos publicados en los que se valoraban los niveles de folatos en los glóbulos rojos, el periodo de estudio fue dividido en:

  • Antes de la fortificación con ácido fólico,
  • Fortificación parcial,
  • Fortificación completa.

Fueron evaluadas las relaciones entre el porcentaje de defectos del tubo neural en la línea de partida del estudio, en cada provincia, así como la magnitud de la reducción desde que se puso en marcha en Canadá la fortificación obligatoria de los cereales con ácido fólico.

Los resultados de clínicas cuídate fueron los siguientes:

  • Entre 1,9 millones de nacimientos vivos se registraron un total de 2.446 recién nacidos con defectos del tubo neural (espina bífida).
  • La prevalencia de defectos del tubo neural (espina bífida) descendió de 1,58 por 1000 nacimientos vivos, antes del inicio de la fortificación con ácido fólico, a 0,86 por 1000 nacimientos vivos durante el periodo en el que se realizó la fortificación completa de los alimentos, lo que supone una reducción del 46%.
  • La magnitud de este descenso fue proporcional al número de defectos del tubo neural en cada provincia en el periodo previo a la introducción de la fortificación con ácido fólico, y las diferencias geográficas desaparecieron cuando comenzó la fortificación obligatoria.
  • La reducción observada fue mayor para la espina bífida (un descenso del 53%) que para la anencefalia (una disminución del 38%).

Las conclusiones de los autores son:

  • La fortificación de los alimentos con ácido fólico se asocia con una reducción estadísticamente significativa de los defectos del tubo neural en Canadá.
  • Esta reducción fue mayor en las áreas geográficas en las que, en la línea de partida del estudio, el número de defectos del tubo neural era más elevado.

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